"... You can't ascribe great cosmic significance... to a simple earthly event. Coincidence. That's all anything ever is. Nothing more than coincidence. ... There are no miracles. There's no such thing as fate. Nothing is meant to be."
Mucho tiempo creí en esas "señales" cuando en realidad eran simples coincidencias a las que yo atribuía el título de "destino". ¡Ja! Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio. Coincidencias. Así de simple. Ya etiquetarlo como destino y creérselo es otro boleto. Cuestión de objetividad y perspectiva.
