27 agosto 2006

11:11

La magia llega súbitamente y su fuerza es tal que hasta resulta algo irreal. La sangre vuelve a fluir estrepitosamente y la piel se regocija. El aire es más ligero y el cielo es de un azul intenso con nubes muy blancas. Soñadores soñando con querer seguir así. La cristalización de lo deseado se presenta ante los ojos. En un encuentro sin preámbulos dos realidades se entrelazan y parece que el destino ha hecho de las suyas. Natural dubitación y certidumbre ante lo incógnito que irónicamente parece tan conocido a pesar de ser tan distante y ajeno. Ante algo que siempre es distinto y mejor, los miedos se asoman con cierto recelo buscando finalmente sucumbir. El tiempo y las cosas cambian y toman nuevas dimensiones. Y cada día que pasa la magia se torna más real.