Estoy tomando unas pastillas para mejorar la memoria de Ginko Biloba. Dicen que son muy buenas, habrá que probar. Apenas estoy comenzado a tomarlas, ya luego les diré qué tal funcionan.
Me acabo de inscribir al gimnasio de la escuela, espero ahora sí durar más de un mes y también espero ahora sí ver resultados. Y no es que sea un plan o propósito de año nuevo, sino que apenas hasta ahora me podía inscribir como empleado. La próxima semana es la prueba física donde hacen las mediciones de condición física y todo eso y al finalizar el semestre hacen otra igual para ver el desempeño logrado.
También estoy viendo de meterme a algún curso de idiomas, puede ser inglés, frances, italiano o alemán. Si hubiera ofercido japonés ese hubiera tomado pero no lo darán. La verdad en mi lista de prioridades está el seguir practicando mi inglés y si no se puede sólo por curiosidad me metería a francés pero no me es tan prioritario, se me hace que me daría pena hablarlo con su pronunciación peculiar. Para cualquier curso que tome debo presentar el examen de inglés TOEFL y mañana me toca hacerlo en la mañana, pero la verdad me da flojera y estoy viendo de mejor usar el puntaje que saqué hace como un año cuando también me pidieron hacerlo como requisito de graduación de la maestría, nada más que no creo que me den el resultado para ahorita, así que creo que tendré que matar algunas neuronas mañana en la mañana.
Un propósito de año nuevo es el de leer más que el año pasado, que aunque no leí mucho, al menos leí algo, creo que más que el año antepasado.
El Sábado Arturo hizo una reunión en la casa con motivo de su cumpleaños e invitó a sus amistades. Yo estuve un ratito ahí, luego salí al billar con otras amistades y luego regresé a la casa con la intensión de dormir pero la verdad es que a la mera hora me desvelé hasta como las 6 am.
Ayer Domingo me desperté ya como a las 4 pm y a las 6 pm había quedado de ir al cine. A final de cuentas ya ni entramos porque antes comimos en el Carls y luego se pusieron de shopping, en lugar de comprar los boletos, y como no había para la que queríamos y no nos convencían las otras películas mejor nos fuimos a otro cine. Compramos boletos para la de "La Leyenda del Tesoro Perdido" y entramos pero no nos dimos cuenta que nos vendieron para la función de las 10 pm y nos metimos a las 9 pm a la sala. Se nos hizo raro que ya estuviera luego luego la acción y 40 mins después que termina la película :S, por lo que nos quedamos a ver el inicio de la función que sí nos tocaba. Está buena la película, tiene acción y te entretiene.
Hace rato también fue a que me pusieran un sello en mi credencial de empleado para que me hagan descuentos en algunos productos y servicios, pero el que más me interesa es el del 15% en las hamburguesas del Carls, que aunque no como muy seguido, de vez en cuando sí se apetece y se merece :P
10 enero 2005
04 enero 2005
Chones rojos
En vez de regresar con más ganas el primer día de trabajo del año (que fue hoy para mí), hoy tengo más flojera, además que no hay nada pendiente/urgente por hacer.
Estuve en el puerto de Veracruz desde el día 20 de Diciembre (cumpleaños de mi hermana Doris) hasta ayer. Me la pasé muy bien, con mi familia, guardado en la casa la mayor parte del tiempo, el clima súper agradable y comiendo como nunca (mucho y sin horarios fijos). En esta ocasión dejé en la casa mi reloj pues no lo encontré, y olvidé la corbata (que sólo llevé a pasear) y el suéter café que usé en la foto del post anterior.
No cabe duda que la vida te puede cambiar radicalmente de un día a otro (ahí está el Tsunami), así como también cambia de un año a otro. La mía sí cambió y aunque no todo fue bueno, al hacer la balanza entre lo bueno y lo malo creo que resultó a mi favor.
Este último/primer día del año no hice ningún ritual ni nada por el estilo, no fui al boulevard a recibir los "primeros rayos de Sol" como cada año había hecho junto al mar como muchísima gente acostumbra en Veracruz, tampoco me comí doce uvas (sólo me comí una) ni me propuse adelgazar este año (ya lo comenzé delgado), ni usé ropa interior de color rojo. No es que no crea en los rituales, es que se me pasaron. Creo que este año las cosas mejorarán, sólo hay que hacer que las cosas pasen y aunque no resulte lo esperado aceptarlo, seguir de nuevo en el camino y tratar de estar bien en todos los aspectos.
Estuve en el puerto de Veracruz desde el día 20 de Diciembre (cumpleaños de mi hermana Doris) hasta ayer. Me la pasé muy bien, con mi familia, guardado en la casa la mayor parte del tiempo, el clima súper agradable y comiendo como nunca (mucho y sin horarios fijos). En esta ocasión dejé en la casa mi reloj pues no lo encontré, y olvidé la corbata (que sólo llevé a pasear) y el suéter café que usé en la foto del post anterior.
No cabe duda que la vida te puede cambiar radicalmente de un día a otro (ahí está el Tsunami), así como también cambia de un año a otro. La mía sí cambió y aunque no todo fue bueno, al hacer la balanza entre lo bueno y lo malo creo que resultó a mi favor.
Este último/primer día del año no hice ningún ritual ni nada por el estilo, no fui al boulevard a recibir los "primeros rayos de Sol" como cada año había hecho junto al mar como muchísima gente acostumbra en Veracruz, tampoco me comí doce uvas (sólo me comí una) ni me propuse adelgazar este año (ya lo comenzé delgado), ni usé ropa interior de color rojo. No es que no crea en los rituales, es que se me pasaron. Creo que este año las cosas mejorarán, sólo hay que hacer que las cosas pasen y aunque no resulte lo esperado aceptarlo, seguir de nuevo en el camino y tratar de estar bien en todos los aspectos.
23 diciembre 2004
En casa
Desde el Lunes 20 de Diciembre ya estoy de vacaciones en mi casa, en el puerto de Veracruz. Ya tenía muchas ganas de estar con mi familia. Me la he pasado muy bien, hasta ahora no he salido y me la he pasado comiendo de todo un poco y afortunadamente no me he enfermado del estómago, aunque sí me enfermé de gripa. Apenas ayer comenzaron los síntomas reales de escurrimiento nasal, pero ya me estoy tomando unas pastillas para calmar eso y también tomando unas cucharadas para la tos, pero todo bien, no me siento con calentura ni nada. Es bueno estar en casa.
16 diciembre 2004
¡Odio el frío!
No sé ustedes pero yo odio el frío tanto como Gargamel odia a los pitufos. Hasta me pongo de malas, no quiero hacer nada, hasta siento una tensión en el cuerpo y aprieto mis mandíbulas cuando me baño, que por cierto, es un sufrir bañarse con agua tibia o calientita y salir a los grandiosos 4°C. No me gusta el frío y prefiero el calor. Muchos dirán lo mismo del calor, que lo odian y demás, pero pues cada quién su termostato.
Los labios se te parten, los ojos y la piel se resecan, no quieres salir de la cama en las mañanas, tienes que usar mucha ropa, cuando está reseco el clima andas dando descargas con todo el mundo y con todas las cosas metálicas que tocas, te da por comer más y como no dan ganas de hacer ejercicio tiendes a engordar, en fin, es un círculo vicioso.
Me choca que se me congelen las manos, me choca, siento como si se me clavaran agujas, como cuando metes la mano al agua de una hielera. Con las manos heladas no puedes escribir bien en la computadora o en un papel, se dificulta manejar, o incluso una caricia se vuelve desagradable. Cuando hace frío sólo se piensa en un lugar cálido, como estar bajo la sombra de una palapa junto al mar tomando un agüita de coco, o poder cambiarte de ropa sin sufrir o andar descalzo sin caminar de puntitas.
Por eso y muchas cosas más, odio el frío.
Los labios se te parten, los ojos y la piel se resecan, no quieres salir de la cama en las mañanas, tienes que usar mucha ropa, cuando está reseco el clima andas dando descargas con todo el mundo y con todas las cosas metálicas que tocas, te da por comer más y como no dan ganas de hacer ejercicio tiendes a engordar, en fin, es un círculo vicioso.
Me choca que se me congelen las manos, me choca, siento como si se me clavaran agujas, como cuando metes la mano al agua de una hielera. Con las manos heladas no puedes escribir bien en la computadora o en un papel, se dificulta manejar, o incluso una caricia se vuelve desagradable. Cuando hace frío sólo se piensa en un lugar cálido, como estar bajo la sombra de una palapa junto al mar tomando un agüita de coco, o poder cambiarte de ropa sin sufrir o andar descalzo sin caminar de puntitas.
Por eso y muchas cosas más, odio el frío.
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