23 julio 2009

El estéreo perdido

Esta es un historia que escuché hace tiempo. Resulta que eran dos amigos muy amigos que se llevaban pesado y se hacían bromas fuertes siempre que podían. Un día, uno de los amigos fue a un motel y para su sorpresa en el lugar de junto estaba el coche de su amigo, sin seguro o con las ventanas abajo. Entonces se le ocurrió la idea de sacarle el estéreo y al día siguiente en la oficina bromear sobre la curiosa coincidencia y regresárselo. El amigo "afectado" sin estéreo llegó triste y cabizbajo, el otro le pregunta: "¿qué te pasa?", y le contesta "lo que pasa es que ayer me robaron el estéreo del carro", y el otro fingiendo inocencia pregunta "¿en serio? qué mala onda", a lo que responde: "sí, ayer le presté el carro a mi esposa y quién sabe dónde lo dejó estacionado". El estéreo nunca regresó a su dueño.