13 enero 2006

Universos paralelos

Comparto un post de hace algún tiempo que platicando con Valentín volvió a mi mente el día de hoy.

Universos paralelos
03 Jun 2003

Después de dos semanas de entrar a trabajar recibí mi primer llamada telefónica en mi extensión. Fue una llamada inesperada y agradable, me habló Laura Reinking. Ella publica un artículo mensual desde hace 7 años en Avantel y ya tiene como 20 años escribiendo, es muy buena. Me escribió para agradecerme el email que le envié en donde le decía que me gustó lo que escribió y que quería leer más escritos de ella, y también para decirme que a veces sentía que no tenía lectores, pues no es muy común que le envien mails de ese tipo. El artículo se titula "Mis otros yo en universos pararelos" y a cotinuación pego:

Mis otros yo en universos paralelos

19 de mayo. Querido diario, en este momento podría haber una persona, en un universo paralelo, con una vida idéntica a la mía escribiendo estas mismas palabras en su diario, bebiendo café endulzado con mermelada de chabacano como el que estoy bebiendo ahorita, mientras como yo escucha noticias sobre el medio oriente en CNN a las 2:39 a.m. Y créeme que no es ciencia ficción, sino lo que postula una respetable teoría fundamentada en observaciones cósmicas y no refutada por la física o la mecánica cuántica.

En el espacio infinito --y todo apunta a que así es-- todo lo que es posible se vuelve realidad. Así, de acuerdo con esta teoría expuesta en un artículo de la revista Scientific American aun los eventos más improbables deben suceder en algún lugar, de manera que bien podría haber una cantidad infinita de otros planetas con gente parecida a mí, incluso con mi nombre, que vivieran todas las posibles permutaciones de mi vida.

Si resulta ya de por sí abrumador ponerse a reflexionar sobre la vida propia y las decisiones que tomamos y nos trajeron al momento presente, cuánto más agobiante pensar en infinitas vidas que podríamos haber tenido, y que incluso alguien como nosotros quizá esté viviendo en otro lugar.

Por dar un simple ejemplo, si los universos paralelos contienen todas las combinaciones posibles de la materia, al menos en alguno de aquellos yo hubiera estudiado medicina en vez de literatura (porque en aquel universo mi maestro de química habría sido excelente, no como el tipo amargado y confuso que me tocó en secundaria y me hizo odiar la tabla de los elementos), tendría tres hijos en vez de mi gata (porque a los 21 años me habría casado con mi primer novio, quien era alérgico a los animales), me pondría faldas cortas y de colores llamativos en vez de faldas negras (tengo al menos 8 en mi closet), y sandalias de tacón muy alto.

Mientras tanto, en otro universo otra Laura hubiera comprado acciones de Microsoft, Yahoo! e Intel cuando salieron al mercado, las hubiera vendido cuando estuvieran en su punto más alto, y viviría en alguna mansión en el Caribe. Esa Laura leería novelas a la orilla del mar mientras no estuviera visitando los museos del mundo...

Como sabrás, esta Laura trabaja en Avantel y, como no puede dormir, después de leer un artículo en el periódico sobre cómo el spam, o correo chatarra, llegó a representar en marzo 45% de todos los correos electrónicos enviados, ahora escribe estas líneas el lunes por la madrugada.