08 enero 2004

Dicen que soy un corriente

Son unos espantados o puritanos, qué se yo, pero en repetidas ocasiones me han dicho que soy un corriente, vulgar, prosaico, arrabalero, alburero, malpensado, morboso, cochino, atrevido, grosero, irrespetuoso, irreverente, valemadrista, impúdico y demás. Yo no creo que sea tan así, o sea, sí me gusta el albur pero reconozco que no soy bueno en ese arte, pero creo que no es para tanto. Tal vez por el hecho de que el comentario "corriente" venga de mí es porque se hace más notorio pues dicen que doy una imágen de alguien "serio".

Cuando iba en la primaria siempre procuré cuidar mi forma de hablar no diciendo maldiciones ni groserías. Estudié en una primaria donde nos enseñaban puras madres. Bueno, no todas eran monjas, también habían algunos maestros que no se dedicaban a la vida religiosa. Mi infancia la viví en Tabasco y ahí la gente es algo malhablada. Yo siempre decía que nunca mentaría madres o que nunca se me saldría ni un "pinche" y siempre cuidé eso. Luego en la secundaria estuve en una escuela pública y las cosas comenzaron a cambiar. Me seguía juntando con gente malhablada pero ya no le prestaba tanta atención a eso. Digamos que me volví tolerante a una que otra pequeña mala palabra. Ahora que recuerdo, cuando yo era más niño aún, mi papá me preguntaba si sabía decir groserías, y yo le decía que no. Él insistía y después de varios intentos comenzaba yo a decir "pinche", y al ver que en lugar de desaprobación le causaba risa soltaba la segunda: "cabrón", y luego la tercera: "puto". Pero regresaré a la secundaria, bendita época de rebeldía sin causa. Recuerdo que luego iba a jugar basquet-ball con mis amigos Edmundo y su hermano Carlitros al único parque del pueblo donde vivíamos, claro que en mí no causó que me estirara por más que lo intentara. En una ocasión estaban unos chavos mayores que nosotros en la otra cancha y comenzaron a decir maldiciones y a gritarles cosas a otros chavos "raritos" que iban pasando por ahí. Nosotros las escuchábamos y nos reíamos porque nos causaban gracia. Esa noche en mi casa tomé mi máquina de escribir (mecánica), siempre me gustó escribir a máquina, y escribí muchas de las malas palabras que había escuchado esa tarde. Comenzaba con "Va la putada!" y seguía con muchas otras más que en este momento no recuerdo. Me hubiera gustado conservar ese escrito pero tiempo después mi mamá lo encontró entre mis cosas y me preguntó que quién lo había escrito o de dónde lo había sacado, a lo que yo le respondí que lo había escuchado, me preguntó que si lo tiraba y le dije que sí. Cuando empezé el bachillerato ya estaba viviendo en Veracruz, otro lugar donde también la gente es malhablada, pero aún así no considero que yo haya sido un vulgar de primera. Reconozco que sí digo algunas "malas palabras" pero tampoco me excedo. En Tabasco y en Veracruz muchas veces un "chinga tu madre" es como un saludo, claro, dependiendo del contexto y de quién venga el "saludo".

Yo no creo que sea demasiado corriente pues no llego al grado de tener coprolalia, ni tampoco me considero demasiado fino, más bien siento que estoy dentro del rango. Tal vez así como existe el piscópata que no diferencia entre el bien y el mal, exista una enfermedad en donde no se distinga entre una palabra común y una grosería, pero tampoco creo estar enfermo de eso. Por favor, no se asusten ni se sonrojen (el que se sonroja siempre soy yo) cuando me escuchen decir "nalga", "chín!...", "uta!...", o cualquier palabra afín.

El Martes pasado fuimos a comer rosca en casa de Sergio y de Arturo y un rato jugamos un juego de mesa que se llama Tabú. Ahí tienes que hacer que tu equipo adivine la palabra que viene en la carta pero sin usar unas palabras tabú pues si las usas no vale y sería demasiado sencillo. Cuando me tocó la palabra "rosa" no podía usar las palabras "espina", "pétalo" ni similares, así que dije "es lo que le regalaba a Tere", inmediatamente supieron la respuesta. En una de esas me tocó la palabra "sentimental," no sé en qué estaba pensando y cometí el error de decir "dicen que soy...", no pasó más de un segundo para que comenzara una letanía de descripciones inesperadas. La primera fue "mujeriego!", obviamente porque así comienza una canción pues en realidad no lo soy, pero luego se dejaron oir otras palabras: "sucio!", "pocohombre!", "mamón!", "corriente!". Y digo que cometí el error porque dejé demasiado abierto el abanico de posibles respuestas, pudiendo utilizar una descripción como "es como te pones cuando te acuerdas de algo triste", aunque no recuerdo ahorita cuáles eran las palabras tabú, pero algo así. Jejeje, pero no fui el único que cometió el error de dejar demasiado abierta la gama de respuestas. Cuando a Arturo le tocó las palabras "series de televisión" se le ocurrió decir "ehhh, es algo que me gusta...", jejeje, lo cual se prestaba también para decir muchas palabras y al albur.

Trataré de no ser tan "corriente" aunque ya forma parte de mi personalidad :)